LA CIUDAD, UN ESPACIO PARA APRENDER
El lugar donde vivimos se ha convertido en el espacio social donde las personas se relacionan, participan y producen las relaciones humanas, por ello se considera que la ciudad es un método de enseñanza y aprendizaje para los que viven en ella, de la cual se aprenden unos valores y recursos fundamentales.
El patrimonio cultural, ya sea por sus monumentos, tradiciones, fiestas, etc., se convierte en uno de los mayores elementos universales y humanos, que dan pie a una ciudad educadora.
Este patrimonio aparece como una forma del pasado pero que es parte del presente, ya que la historia es el principal factor del que no se puede prescindir, siendo una potencia instructiva y educadora, suministradora de conocimientos objetivables y maestra de los saberes de los ciudadanos.
La ciudad educadora refuerza y trasmite los valores que la sociedad posee; códigos culturales que regulan el comportamiento de las personas y que determinan la conducta que la escuela trasmite. Pero, la escuela trasmite lo que ve en el exterior, por lo que la ciudad educadora de la que hablamos, se convierte en la que educa y sus ciudadanos son el resultado de su poder educador, convirtiéndose en uno de los aspectos importantes donde se afirmará un sistema de valores compartidos y siendo el instrumento del que se dispone para educar a las personas.

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