EL PELIGRO DE UNA SOLA HISTORIA
Las personas, pero especialmente los niños, son los más vulnerables e influenciables ante una historia.
Estas historias pueden tener varias y diferentes versiones pero hablan de lo mismo. Es así como se crean las historias únicas, al mostrar algo como una sola cosa reiteradamente, hasta que se convierte en único. Como se cuenta, quien lo cuenta, cuando se cuenta es el principio por el que una historia marca su camino. No aparecerán relatos de gente pobre, o de perdedores ante una guerra, siempre comenzará y será contada por las personas con poder, una autoridad que se define como el principio de ser más grande que el otro. El poder únicamente no es poder contar historia del otro, sino de hacer que esa sea la historia definitiva.
La historia única es creadora de estereotipos, los cuales no tienen por qué ser falsos pero si incompletos, pues hacen de un relato el único argumento, ya que insistir en un aspecto, bueno o malo, solo consigue simplificar la historia y omitir otras muchas cosas que también la forman. Estas leyendas se han usado para enfrentar, calumniar, quebrar la dignidad de las personas y pueblos, pero también se han podido usar para dar poder y humanizar, reparando esa dignidad rota.
Un único punto de vista, una sola forma de ver el mundo, roba la personalidad de las cosas, dificulta su reconocimiento de igualdad y muestra las diferencias en vez de las similitudes, ya que es imposible identificarse con algo o alguien sin entender todas sus versiones. Por ello, en el momento que nos demos cuenta que no existe una única historia y rechacemos esa como la verdadera realidad de lo ocurrido, recuperaremos una parte de la vida olvidada.

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